Comunicado del MOF

MOF.

Tras éstas siglas se forma el Movimiento de Okupación de Fuerteventura. No tenemos relación con ningún partido político, no somos una institución y no estamos constituidas como asociación. Somos un grupo de personas, civiles, unidas por una de tantas deficiencias sociales de éste país podrido de corrupción: la imposibilidad para acceder a una vivienda digna.

Sabemos que no somos las primeras en la isla en recurrir a la okupación como alternativa habitacional, pero sí quisimos cambiar las formas de llevar ésta a cabo. No nos unimos unas cuantas para hacer vandalismo, ni para vaguear y vivir del cuento como muchas personas piensan. Tampoco sabemos si esa idea de las personas que no han pasado por esto es simple ignorancia, o costumbre de repetir lo que dice su gobierno como si de un mantra se tratase. En nuestro caso, la vida fue uniendo a personas que, desde distintas vertientes llegamos al mismo túnel sin salida. Hemos podido conocer casos en los que las personas vienen de una larga trayectoria en exclusión social, pero también casos de personas de clase media venidas a menos. Hemos concluido que de esto nadie está libre. No vamos a negar que existen casos en los que los okupas son un problema social y de convivencia vecinal y es por eso que decidimos que ese no iba a ser el nuestro.

Empezamos siendo 3 personas, con la misma necesidad y urgencia. No teníamos trabajo estable, no teníamos dónde vivir, ni a quién acudir; las instituciones nos ignoraron, nos emplazaron de un sitio a otro a sabiendas de que no nos iban a ayudar. Nos instaban a pedir ayuda a familiares y amigos, eximiendo a sí su responsabilidad con nosotras. Decidimos entonces que teníamos que actuar por nuestra cuenta, pero también que no teníamos por qué estar solas. Nos organizamos y pusimos unas normas para poder llevar una vida digna y lo mas normalizada posible. Decidimos que sólo accederíamos a viviendas de bancos, en estado de abandono y deterioro durante años y sujetas a la especulación. Queríamos romper con el estereotipo del okupa que llega, da una patada en la puerta y se mete a vivir en una casa de cualquier manera. Encontramos viviendas en tal estado de abandono, que el acceso hacia ellas nunca tuvo que ser forzado. La idea era recuperar y rehabilitar estas casas, darles vida, y de paso ganarnos el derecho a vivir en ellas mientras no fuesen adquiridas para ser habitadas. Todo esto sin olvidarnos de otras normas básicas y fundamentales como el ser cívicas y socialmente adaptadas. Nos propusimos no oKupar unas muy cerca de las otras para no formar guetos, puesto que también buscamos la inclusión social. No queríamos asustar a las vecinas, aunque las vecinas nunca sabrán que las realmente asustadas éramos nosotras.

Así lo hicimos, y en menos de 6 meses pasamos de ser 3 a ser 20 personas y sumando casos por semana. Habilitamos un correo electrónico donde la gente desahuciada por los servicios sociales, al igual que nosotras, pudiera tener una nueva oportunidad, siempre y cuando respetasen los principios del movimiento, y haciendo hincapié en que cada una debía hacerse responsable de sus actos, tanto en la  auto gestión a la hora de la entrada, como de cumplir con las normas básicas que les asegurasen la permanencia en su casa.

Tres años después, conseguimos hacer de la utopía una realidad. Vivimos en unas condiciones dignas, nuestros vecinos nos respetan y nos tratan como a cualquier otro vecino más, estamos empadronadas en los que hemos convertidos en nuestros hogares. Hemos rehabilitado con mucho trabajo y dificultades las casas que los bancos tenían pudriéndose y esto ha hecho que nuestros vecinos estén menos preocupados por el deterioro colateral de sus viviendas, de las que son propietarios, o por el vandalismo que han tenido que sufrir por parte de otras personas que llegaron antes que nosotras  y que no hacían de esas viviendas un uso normal, sino un hervidero de problemas de todo tipo.

Hemos querido contar nuestra historia por varios motivos. Por una parte, queremos que se deje de estigmatizar el concepto de okupación. Somos personas normales como tú y como cualquiera, personas que intentan salir adelante a pesar de las dificultades, personas trabajadoras y luchadoras. Tenemos compañeras que, a pesar de haber conseguido un trabajo, éste es tan precario que no les da para salir de ésta situación y poder pagarse un alquiler. Tenemos compañeros mayores, jóvenes, niños, gente con estudios universitarios, gente que ha trabajado toda su vida, mujeres víctimas de violencia de género, personas sin trabajo y sin ningún tipo de prestación. Ninguna de nosotras tiene antecedentes penales, a pesar de que los bancos nos denuncian por usurpación a través de la vía penal. No es fácil vivir en precario, no somos unas vividoras, somos supervivientes que no queremos morir en la calle; no es fácil vivir pensando que cualquier día te tocan en la puerta para desahuciarte.
El otro motivo por el que contamos nuestra historia, es porque nos están desahuciando de nuestros hogares  de forma masiva. Una vez puestas a funcionar estas viviendas después de tantos años de abandono, ahora los bancos las reclaman de nuevo, como no, con el beneplácito del gobierno. Nosotras nos hemos buscado la vida por nuestra cuenta y como consecuencia gobierno, cabildos y ayuntamientos se han quitado durante un tiempo el problema de encima, sin dejar de recalcar que ellos siempre han sabido lo que estamos haciendo. Nunca les ocultamos nuestra situación cuando nos empadronamos, o cuando la policía local viene a comprobar la veracidad de nuestros certificados de empadronamiento.

No estamos pidiendo que nos regalen las viviendas, nosotras tenemos dignidad. Queremos que bancos y  organismos de gobierno negocien alquileres asequibles para personas en nuestra situación y que nos dejen vivir en nuestros hogares, en éstas viviendas que hemos recuperado de la ruina. En lugar de esto, el gobierno está permitiendo a los fondos buitre, vender las casas que en éste momento son nuestros hogares, con nosotras viviendo dentro de ellas, quitándonos la posibilidad de negociar alquileres sociales y adaptados para personas sin recursos y sabiendo que en  ésta isla no se cuenta con viviendas sociales, ni se tiene intención alguna de construirlas.

Durante tres años les hemos resuelto la papeleta a las administraciones, manteniéndonos calladas, pero si nos dejan en la calle ¿Qué creen que vamos a hacer? ¿Creen que vamos a desaparecer sin más?

Tres años después, la situación laboral en la isla está aún peor y la posibilidad de alquilar se ha convertido en inalcanzable para los que ya antes teníamos dificultades. ¿Dónde piensan meternos? Independientemente del MOF, la okupación en la isla se ha triplicado en el último año, hasta el punto de que pocas viviendas de banco quedan ya sin okupar. Ahora si que pueden verse auténticos guetos de okupas y aunque nuestro movimiento no está en absoluto de acuerdo con algunas de sus prácticas, tenemos que decir que entendemos que no les ha quedado otra opción y que sobreviven de la forma que pueden.
Nosotras, como movimiento, no nos vamos a rendir, no queremos renunciar a una vida digna, queremos vivir en nuestros hogares que tanto nos ha costado hacer habitables, queremos trabajos dignos para poder pagar nuestros alquileres como cualquier otro ciudadano.  Es por ésto que queremos hacer una llamada a la lógica y que las instituciones competentes se encarguen de negociar con los bancos, que en su momento rescatamos entre todas, para que las viviendas de dichos bancos pasen a disposición de la ciudadanía. Si nos echan, acabaremos okupando en otro sitio; el problema no estaría resuelto y sólo sería otro parche que además, tenemos que poner nosotras como pueblo, como movimiento, o como personas particulares. Son las administraciones públicas y organismos de gobierno los que tienen que hacerlo. Deben hacerlo, se deben a su pueblo y en ésta isla hay muchas personas viviendo como pueden bajo el umbral de la pobreza.

Desde el MOF les exigimos que hagan algo y que dejen de incentivar el odio desde nuestros iguales hacia nosotras a través de sus medios de comunicación. Nosotras no somos el problema, ustedes están cometiendo una ilegalidad e incumpliendo  la Constitución. Nosotras somos el resultado de una deficiencia social y una prueba más del fracaso del sistema y de los gobernantes que lo componen.

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Artículo 47

A47 nace como unión de colectivos afectados por la problemática de la vivienda y que se agrupan para denunciar el incumplimiento del artículo número 47 de la Constitución Española por parte del gobierno y las administraciones públicas.

La situación ciudadana en Fuerteventura en materia de vivienda es completamente insostenible. La oleada de desahucios ejecutados en los últimos años, la falta de empleo o precariedad de éste, la súbita subida del precio de los alquileres, el incremento del alquiler vacacional en pro del alquiler de larga temporada y la inexistencia de viviendas sociales, han dejado tras de sí a un alarmante número de personas sin ninguna alternativa habitacional.

Durante la crisis económica, el gobierno del Partido Popular rescató a bancos con capital procedente de las arcas públicas. Esas mismas entidades financieras que nosotros como pueblo rescatamos, poseen en todo el territorio español innumerables viviendas que mantienen vacías, cerradas y en estado de deterioro; viviendas sujetas a la especulación.

Numerosos colectivos han instado al gobierno a que esas viviendas abandonadas, algunas durante décadas, pasen a disposición de la ciudadanía, cumpliendo así con el artículo constitucional Nª 47. La negativa por parte del gobierno central y las administraciones públicas para dar soluciones, y la incapacidad de los servicios sociales para dar respuestas claras, han tenido como consecuencia el agrupamiento de los ciudadanos, formando diferentes colectivos para intentar paliar la situación. Grupos conocidos por sus acciones y movilizaciones como la PAH, la plataforma antidesahucios, los sindicatos de inquilinas, así como particulares y colectivos como el MOF, que han encontrado en la okupación de éstas viviendas, una alternativa al problema.

Desde A47 queremos hacer visibles todas éstas situaciones, ya sean individuales o colectivas y presionar a todos los organismos implicados en materia de vivienda con el fin de que el artículo constitucional sea cumplido tal y como está establecido.

Desde aquí aprovechamos para solicitar a la ciudadanía que ponga en éste artículo el mismo énfasis que se está poniendo en éstos días en la defensa del artículo 155.